El tablón de crímenes muestra cada trabajo que puedes hacer, desde quitarle la cartera a un viajero despistado hasta golpes más grandes y arriesgados a medida que subes. Cada carta te dice en qué te metes antes de lanzarte: las probabilidades, el botín probable, cuánta presión policial trae y qué pasa si sale mal.
Los crímenes cuestan temple, y el temple se recarga solo, así que unos minutos unas cuantas veces al día te mantienen en marcha. Tu astucia callejera crece con cada intento, y reunir información sobre un trabajo cambia las conjeturas por las cifras reales. El equipo adecuado en el bolsillo inclina la suerte a tu favor.
Si tientas a la suerte, la presión policial sube. Con demasiada presión la policía empieza a buscarte; si te pillan, puedes pasar un tiempo en la cárcel, de donde amigos y compañeros de banda pueden sacarte. Pasa desapercibido, deja que las cosas se enfríen y vuelve a empezar.
Los crímenes pagan en dinero y experiencia. El dinero compra propiedades, equipo y un sitio mejor donde vivir; la experiencia te sube de nivel y abre trabajos más grandes, las peleas y el resto de la ciudad. The Evening Racket, el periódico de la ciudad, cuenta lo que pasa en las calles, incluido a quién han detenido.
Siempre hay otro peldaño en la escalera. Primero se abren los trabajos de poca monta; a medida que crecen tu nivel y tu historial, se desbloquean categorías más grandes, cada una con mejor paga y peores consecuencias. Algunos jugadores se quedan en lo pequeño y seguro, otros persiguen el gran golpe: el tablón te enseña las cifras y te deja la decisión a ti.